Autor: Isabel Navarro Fernández de Caleya
A la crisis que vive el sector textil desde hace casi un lustro, con la entrada progresiva de nuevos productores como China en el mercado, se le suma ahora la “complicada” coyuntura económica que atraviesa el planeta y, unas temperaturas inusuales para esta época del año que “dificultan” aún más las ventas del sector.
Con una participación en el PIB del 4%, el sector textil en España, se encuentra en una situación difícil como consecuencia del efecto que la crisis económica ha tenido en el consumo. Rebajas de invierno que llegan con casi un mes de adelanto, ofertas y toda clase de descuentos para reactivar las ventas. La nueva colección sigue colgada de la percha y es que las ventas de abrigos ha caído sólo el pasado mes de octubre un 10%. Según datos del Centro de Información Textil y de la Confección (Cityc), la producción textil española cayó un 30% los primeros meses del año en cómputo interanual, mientras que el empleo del sector se redujo en un 14%.
Es evidente que la creciente competencia asiática y la actual coyuntura económica obligan a las empresas del sector textil a hacer las cosas de otra manera, a hacer un gran esfuerzo por mejorar las estructuras productivas y comerciales, asumiendo un fuerte proceso de desarrollo tecnológico como factor clave para aumentar la competitividad.
La innovación, la clave
Todos los sectores industriales, sin excepción, necesitan de planteamientos innovadores en sus productos y procesos para mantener una adecuada competitividad y tener futuro en un mercado global, un tren del que las economías de los países desarrollados no se pueden ni deben bajarse. Y es que la innovación es más bien una actitud y filosofía de empresa que corre en paralelo a los avances tecnológicos que se tengan en cada sector industrial, desde los más tradicionales hasta los más emergentes.
Son muchos los que opinan que la desaceleración económica no va a suponer una desinversión de las empresas en la I+D+i sino, todo lo contrario. Las empresas van a darse cuenta de que la innovación será la única salida para superar esta situación.
La innovación es clave para la supervivencia de las empresas y aquéllas que no destinen recursos a este capítulo no podrán plantearse siquiera el proceso de adaptación que requiere la nueva realidad del sector. Junto a la innovación creativa –con la renovación del catálogo y la apuesta por ofertas y descuentos de productos con el objetivo de orientarlo a las demandas del consumidor actual– es necesario mejorar los procesos de producción (para reducir el time to market, el tiempo necesario para poner una prenda en el mercado), innovar en la organización de la empresa para lograr una mayor eficiencia y modernizar el marketing con la búsqueda de nuevas vías de comercialización, diseño de espacios comerciales y nuevas formas de presentación del producto.
Nos encontramos en un marco en el que administraciones, centros de investigación y empresas tienen que aunar esfuerzos para apostar por una verdadera cultura de la innovación. Desde los diferentes niveles de la Administración, se están articulando una serie de instrumentos para fomentar la I+D+i en el tejido empresarial, aún así las empresas del sector tienen que convencerse de que la innovación es el camino que les lleva a la excelencia y a ser más competitivos. La cultura de la innovación tiene que formar parte del día a día de la empresa, y ésta, a su vez, tiene que ser consciente de que el presente y el futuro pasa por la I+D+i, aprovechando todos aquellos programas y ayudas regionales, nacionales y europeos en esta materia.
Un marco favorable para la innovación
En España, contamos con un importante sistema de incentivos fiscales a la I+D+i, un instrumento que, como complemento a las ayudas directas a la I+D+i, persiguen favorecer a las industrias que emprenden actuaciones innovadoras. Resultan particularmente interesantes para el sector textil, ya que permite la desgravación de los gastos de muestrarios, al darles el tratamiento de proyecto de innovación tecnológica.
Además, la decisión del Gobierno de prorrogar durante todo este año el Plan de Apoyo al Sector Textil como consecuencia de la situación que está afectando al conjunto de la economía; y de dar continuidad a la Línea ICO-Sectores manufactureros tradicionales durante el periodo 2009-2011, con una dotación de 150 millones de euros, merece una valoración positiva, puesto que continúa reconociendo la necesidad de dotar a las empresas de estos sectores, instrumentos que apoyen e impulsen sus proyectos de I+D e innovación tecnológica. El programa de Reindustrialización, del MITYC, cuyo plazo de presentación para proyectos de 2010 acaba de finalizar el pasado 3 de diciembre, ha dado muy buenos resultados para el sector textil en ediciones previas.
Estas actuaciones constituyen el eje fundamental sobre el cual las empresas textiles deben articular su estrategia para continuar desarrollando artículos competitivos en un mercado cada vez más globalizado. Las empresas, con este tipo de apoyos, disponen de soportes que sirven de estímulo y refuerzo para poner en marcha de forma más satisfactoria proyectos innovadores y ambiciosos que, de otra manera, podrían quedarse en meras intenciones o bocetos.
[Mariano Tudela]
[Prof. Dr. Thomas Fischer]
[Isabel Cosme ]
[Pompeyo Fábregas-Eceiza]Noticiero Textil
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